LA CREACIÓN DE UN MUNDO: AKASHIA

¿Hablamos del Worldbuilding de Tel·lúric? ¡Hagámoslo!

Puedo decir, después de unos añitos desde la publicación de la primera parte de la saga, que lo más destacable para los lectores ha sido, sin duda, el worldbuilding. Quizá por la originalidad de la construcción, quizá por lo novedoso del tema o quizá porque no existen demasiadas referencias al respecto.

Lo que tenía claro desde un principio, al formar la historia de Tel·lúric, es que deseaba hablar de las mitologías existentes en la península ibérica. Caso complejo, porque son difíciles de conseguir. Las historias transmitidas de boca a boca quedan en el imaginario colectivo y sí no se dejan por escrito, es casi imposible encontrar referencias para rescatarlas.

Afortunadamente, y gracias a la redes, esa información está disponible, solo hay que saber buscar las fuentes adecuadas. Encontré lo que necesitaba, un diccionario publicado por EDAF que recopilaba todas las historias necesarias para conocer, de forma escueta, las criaturas, seres y personajes fantásticos existentes en las mitologías ibéricas. Escrito por Manuel Martín Sánchez, dí con este libro «Seres míticos y personajes fantásticos españoles» en una tienda de segunda mano en Madrid, porque estaba descatalogado y era imposible conseguirlo en físico.

Os digo esto, porque ha sido el libro más útil para seguir avanzando en la historia, pero la bibliografía sobre mitologías ibéricas es más extensa de lo que imagináis. Tengo un gran repertorio de libros que no voy a enumerar aquí, pero que complementan de manera magistral al diccionario, destacando algunas sobre mitología guanche, tartésica y del norte de España.

Formar el mundo fue lo más complejo. ¿Cómo construir algo verosímil con un puzle sin sentido? Eso fue una odisea.

Partí de una amalgama de leyendas, historias y seres que había que unificar en un mundo con sus propias reglas y que empezaba a ser más grande de lo previsto. Así que tomé una decisión. Tel·lúric Arcanos de Akashia era una historia contada en un mundo mucho más grande que estaba por explorar. La trilogía se desarrollaría en unos espacios en concreto, pero Akashia era más grande que la historia que narraba los acontecimientos de Arcanos de Akashia.

¿Había intención de continuar con otra trilogía? En realidad no, pero sí se creaba un mundo en el que investigar; como había hecho Sanderson con el Cosmere. Quizá con el tiempo, una historia nacería para rescatar el mundo de Akashia fuera de la trilogía que cuenta las aventuras de Tristán, Iria, Brais, Nanut y Unai. Quién sabe.

Así que invertí mucho tiempo en crear un mundo donde sabía que mucha de esa información nunca sería contada, pero no importaba. Prefería crear unos cimientos sólidos donde asentar una trama. Esas cosas se notan y al final dejan marca en el lector. Invertí unos siete años en todo este proceso: desde 2010 a 2017, antes de escribir una sola palabra de la historia.

¿Estoy loco? Posiblemente. Pero este trabajo me dejó más que satisfecho antes de empezar. Al escribir los primeros capítulos, narrados cuarenta años antes, la seguridad era tan abrumadora y el conocimiento del mundo tan intenso que solo dejé fluir las palabras. Era mi mundo, creado piedra a piedra, y estaba muy orgulloso de él.

¿Descarté investigación? Pues casi un 40%. ¿Por qué? Me entorpecía mucho explicar las reglas de un mundo creado, necesitaba de demasiada información para contar, por ejemplo, una semana de cinco días, un sistema de dos lunas, etc. Al final opté por dejar esas cosas sin explicar y ser más semejantes a nuestra cultura. Se trata de contar una historia que enganche, no una sucesión de sistemas naturales específicos que carecían de importancia narrativa.

De los detalles de cada lugar hablaremos en siguientes entradas.


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